Y DIOS INSISTE

Zapatos rotos y olor a vida. La insistencia de Dios ante la miseria y el horror inexplicable.

POESÍA

Margoth Parra Villa

1/31/19901 min leer

En hacerme despertar al alba

en mostrarme ese sol radiante

y ese profundo olor a vida

y ese deseo de exprimirla

y saborearla…

Cuando me calzo mis zapatos rotos

y cuelgo de mi débil cuerpo

la caja manchada de sudor

de betún y de rutina

insiste en marcar mi sendero

vuelvo en la noche

callado, sudoroso, prisionero

de la caja, el cepillo y el betún;

de una mujer desdentada y greñuda

y de cinco muchachitos macilentos…

Una explosión infernal e inexplicable

me arrebata el cansancio y el hambre

corro a mi casa en el centro de la ciudad

¡Dios insiste!

Destapo los periódicos aglutinados en el rincón

y cuento:

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete

¡Gracias Dios!

ahí están todas mis riquezas:

mis cinco buchones

mi vieja greñuda y desdentada,

mi caja de betún…

¡Tú insistes, Dios!